La bicicleta: clave para la intermodalidad

La bicicleta y el desplazamiento peatonal, se han reafirmado como los mejores aliados de la intermodalidad con el transporte público: bus+bici, tren+bici…

Desde hace 5 años, miles de sevillanos/as han incorporado la bicicleta como parte de sus costumbres en materia de movilidad. A parte de sus ya conocidas ventajas (rapidez, ahorro, salud, etc.) la bicicleta se convierte en una forma rápida de llegar a su lugar de trabajo, ocio y estudio, así como complemento al uso del transporte público e incluso del coche.

 

Aparcabicis en la Universidad Pablo de Olavide, a 8km del centro de Sevilla

 

Muchos auguraban una caída fulminante de los usuarios de autobus ante el éxito de la implantación de carriles bicis y Sevici, sin embargo, la tendencia a la baja del uso de TUSSAM se ha mantenido como en los años previos al boom de la bicicleta.

Muchos ciudadanos/as usan ahora la bicicleta pública y privada para acercarse a las paradas de autobus, metro o cercanías e incluso para dejar el coche y sumarse a los usuarios habituales del transporte público.

 

Ciclistas urbanos por el carril bici de Sevilla

 

Otro ejemplo de esta intermodalidad es el Metro de Sevilla que permite transportar la bicicleta en sus trenes (con algunas restricciones) y que sin duda supone un incentivo al uso de este medio de transporte a la vez que crea valor público. El servicio más pionero es el que implantó el Consorcio de Transporte Metropolitano del Área de Sevilla con la creación del proyecto BUS + BICI que te permite acortar tus viajes, dinamizarlos y aumentar el número de usuarios, gracias al préstamo de bicicletas al adquirir tu billete de bus metropolitano.

Renfe también permite viajar con bicicletas en sus trenes pero con unas restricciones que chocan con la política de esta misma empresa en otras ciudades (como en Madrid, donde no existe restricción horaria alguna) pese a lo cual no existe un control estricto y no hay problemas para transportar tu bici en Cercanías y Medias Distancias a cualquier hora. Además, las nuevas estaciones que operan desde la apertura de la línea C5 cuentan con aparcabicis y conexión (algunos en obras y otros en servicio) con los carriles bicis metropolitanos.

 

Bicicletas del Sistema Bus+Bici en el Campus de Nervión de la US

 

El nuevo Intercambiador de San Bernardo integra a la bicicleta:

Desde la llegada del tranvía a San Bernardo (donde recordemos, se encuentra el Campus de la Universidad de Sevilla con más estudiantes, unos 25000) se han hecho una series de reformas que facilitan la interconexión de los diferentes medios de transporte (citados a continuación). En este primer gran centro de interconexión de transportes públicos en Sevilla, se ha contado con la bicicleta: aparcabicis, nueva estación de Sevici y para los peatones, integración de zona de bus, tranvía, metro, bici y cercanías.

 

Esto no quiere decir que no quede MUCHO POR HACER:

– Aumento del número estaciones de Sevici y anclajes.

Aparcabicis videovigilados.

Fin de las restricciones de transporte de bicicletas en Renfe y Metro de Sevilla.

Carril bici hacia Bueno Monreal para conectar con Reina Mercedes.

 

El intercambiador cuenta con enlaces a:

Metro de Sevilla: Línea 1 (Montequinto – Aljarafe Centro)

– Estaciones de Sevici (bicicleta pública): 3 estaciones en el entorno de 20, 30 y 40 plazas.

Instalación de estación de Sevici con 40 anclajes

 

Apeadero de Adif (San Bernardo) donde opera Renfe y que dispone de tres líneas de Cercanías (C1: Valle del Guadalquivir, C4: Circular Urbana y C5: Aljarafe Norte

Aparcabicis: el mayor de la ciudad, en el entorno de las Facultades de Derecho y Educación

 

Nuevos aparcabicis en el entorno del Intercambiador

 

– Paradas de TUSSAM (Autobuses urbanos de Sevilla): Líneas C1, C2, 22, 25, 26, 28, 29 (circulares y que conectan con el este de la ciudad)

– Autobuses Metropolitanos

– Tranvía (MetroCentro)

 

Sin duda, queda mucho por hacer para que la bicicleta pase de ser la opción del 7% de los usuarios que se desplazan por Sevilla a un 25% e incluso quien sabe, llegar a los niveles de Amsterdam y Copenhague. De lo que no queda la menor duda es que bicicleta y transporte público se retroalimentan y crean una cultura de movilidad nueva en nuestro entorno urbano y metropolitano.

Marca el principio del cambio.